La voluntad de poder
El filósofo alemán Nietzsche fue quien más reflexionó sobre la voluntad de poder del superhombre. Sin embargo, a nivel psicológico, los términos voluntad y poder también van unidos. Es decir, en la medida en que una persona tiene más fuerza de voluntad, también desarrolla un sentimiento de fortaleza que le hace poder llevar a cabo sus propósitos de una forma consciente y libre.

Por el contrario, aquellos que se dan por vencidos ante el primer obstáculo, desarrollan una voluntad muy débil que no produce frutos positivos a largo plazo. El propio lenguaje tiene sus trampas. Trampas gramaticales que conviene aprender a descubrir para poder utilizar las palabras como un recurso de superación personal. Por ejemplo, en vez de decir: “Voy a intentar hacerlo”. Cambia este enunciado por: “Quiero hacer mi sueño realidad”. O también: “Puedo cumplir mi objetivo”.

Se trata de utilizar el lenguaje en beneficio de la propia seguridad personal para desarrollar la convicción interior, cultivar la autoestima, alimentar la esperanza en la rutina diaria. La voluntad es uno de los ingredientes más importantes del ser humano en la aventura de la felicidad. Sencillamente, porque querer es poder en la gran mayoría de los casos, es decir, hay que perseverar, luchar y tener grandeza de ánimo para derribar todos los obstáculos que se presentan en el camino.

Por supuesto, la voluntad también debe ir acompañada de inteligencia. La inteligencia que se refleja en la reflexión, en la capacidad de meditar de una forma pausada, en la serenidad… Además, también conviene precisar que la voluntad se puede desarrollar a lo largo de toda la vida, por tanto, no existe un grado máximo sino que siempre puedes crecer y mejorar. Para ello, concédete la oportunidad de hacer las cosas mejor cada día y no te conformes con la ley del mínimo esfuerzo que tiene un nombre: pereza.