Las claves de un momento feliz
La felicidad es el ideal de cualquier persona a la hora de vivir. De hecho, los filósofos clásicos expresaron de forma magistral que el ser humano tiende por naturaleza a la plenitud. De este modo, la felicidad se convierte en una llamada del corazón, en una especie de vocación que en caso de no poder realizarse, produce frustración. Es un deseo, el deseo más fuerte que habita en tu interior.

Pero este deseo general, luego viene materializado en otros puntos más concretos. Por ejemplo, el deseo de estudiar una carrera, formar una familia, comprar una casa… Cada persona tiene su proyecto de vida y en función de dicho proyecto, habrá cosas que le hacen más feliz que otras.

Pero los momentos de felicidad profunda, son aquellos que quedan grabados en tu mente de una forma muy positiva. Más allá de que hayan pasado los años puedes recordar detalles con una gran precisión. Las emociones también nos conectan con el pasado. Por ello, el hecho de haber sentido una gran alegría, gozo y satisfacción ayuda mucho más a conservar lo bueno de un instante. Ya que dicha bondad se recupera a través del recuerdo.

Un momento feliz es aquel que te gustaría volver a repetirlo una y mil veces. Ese momento en el que te encantaría poder detener el tiempo y que la vida fuese eterna. Un instante por el que tienes la sensación gratificante de que la vida de verdad merece la pena y te sientes afortunado y agradecido por poder estar aquí. Un momento feliz contiene perfección para ti.

Esos momentos felices son los que debes esforzarte por cuidar en tu memoria y también, por valorar. Con el paso de los años, se corre el peligro de no saber apreciar todo lo bueno que se ha vivido en el ayer. Dichos momentos mágicos pueden ser tu refugio para hacer frente al dolor y el sufrimiento que también forman parte del destino.