Las crisis personales nos ayudan a crecer
Existen momentos en nuestra vida en los que no sentimos perdidos y desorientados por hechos o situaciones que nos crean un gran trastorno emocional. Ante estas situaciones, parece que toda nuestra escala de valores, todo lo que hemos creído y pensado hasta ese momento, tanto de nosotros mismos, como de nuestra vida o sobre los demás se tambalea y no parece que podamos encontrar la forma de hacer frente y superar dicha situación. Cuando esto nos ocurre estamos atravesando una crisis personal, que puede ser de muchos tipos: existencial, de pareja, laboral, vital, etc.

Para superar una crisis lo primero que deberemos hacer es analizar el hecho que la ha provocado, cómo hemos reaccionado ante él y cómo nos sentimos. A todas estas preguntas hay que dar una respuesta real, es decir, lo que es realmente y no lo que no nosotros pensamos que es. Los sentimos y las reacciones que hemos tenido ante el hecho nos proporcionan muchas claves sobre nosotros mismos y sobre qué es realmente lo que ha provocado la crisis.

Muchas veces el hecho externo que parece ser el detonante no es más que un revelador de algo que llevábamos mucho tiempo sintiendo en nuestro interior.

El siguiente punto es tomar las medidas necesarias para salir de la crisis. Si no podemos hacerlo solos, deberemos pedir ayuda, bien a amigos o algún profesional. Este punto es el más crítico, porque es en el que muchas personas se quedan sin lograr resolver la crisis. Puede que necesitemos separarnos o tomarnos un tiempo en nuestra relación, cambiar de trabajo o de modo de vida. Una vez que sepamos qué es, debemos diseñar un plan para lograrlo y seguirlo. Sólo así superaremos la crisis de forma enriquecedora para nosotros mismos.