Las dificultades de la tristeza
Estar triste es algo prácticamente inevitable en ciertas situaciones concretas. La tristeza no solo resulta dolorosa en sí misma sino que también, puede producir algunos efectos secundarios. ¿Cuáles son los añadidos de la tristeza?

Cómo reacciona el entorno

En ocasiones, una de las consecuencias de la tristeza es tener un entorno que se muestra poco receptivo a escuchar. Es decir, existen personas, que cuando observan que alguien cercano está sufriendo tienden a darle consejos del tipo: “Esto pasará pronto”, “tú eres fuerte y puedes con esto”, “no llores”, “no es para tanto”. Mensajes que no aportan la comprensión emocional que necesita el interlocutor.

Las heridas emocionales no se ven

¿Por qué ocurre esto? En parte, porque las heridas del alma no se observan de un modo visible, por esta razón, pueden producir tanto escepticismo. Sin embargo, aquel que se siente herido, sí experimenta ese malestar interno en un grado intenso.

Las dificultades de la tristeza

Un menor nivel de energía

Cuando una persona está triste tiene un menor nivel de energía. Por tanto, siente que tiene menos recursos personales frente a situaciones cotidianas como ir al trabajo (su nivel de concentración es menor). Por tanto, la persona necesita incrementar su fuerza de voluntad en la mayor parte de las gestiones que realiza ante su evidente necesidad de descanso.

El mundo no se detine porque una persona esté triste, y sin embargo, sí existen tristezas en las que la persona siente que su mundo se paraliza. Así puede ocurrir, por ejemplo, ante un duelo producido por la muerte de un ser querido cercano.

Sentimientos desagradables

La tristeza no llega sola en sí misma. Con frecuencia, trae consigo desilusión, pesimismo, frustración y enfado interior. Cada persona necesita su tiempo para ir asimilando cada uno de estos sentimientos. Los sentimientos no son entidades emocionales aisladas sino que se rozan de cerca.