Las falsas ilusiones
La ilusión es fundamental y vital en cuanto que te ayuda a vivir mejor. Un corazón que no tiene ilusiones ha muerto en vida y ha envejecido antes de tiempo (los ancianos también tienen ilusiones). Sin embargo, al igual que sucede en el caso de la esperanza, conviene tener en cuenta que no cualquier ilusión es positiva. Este es el caso, por ejemplo, de las falsas expectativas, aquellas que están alejadas de la realidad y de la situación concreta de una persona.

Un sueño es perfecto cuando se tiene una consciencia plena de que es difícil de realizar. En cambio, en la medida en que se cree que un imposible puede tornarse posible de una forma sencilla, entonces, surgen las dificultades. Las falsas ilusiones a veces, son frecuentes en el amor cuando alguien puede quedar a la espera de la atención de otra persona durante muchos años. Así sucede en el caso de un enamoramiento que se vive en silencio o del amor platónico. Es decir, la ilusión es destructiva cuando se pone en un objetivo inalcanzable.

La ilusión necesita ser alimentada por realidades y metas concretas. Es decir, debes trabajar por tus objetivos para poder avanzar hacia ellos. Y vivirlos de tal forma que pongas tu felicidad en el proceso y no en la meta. De este modo, te sentirás bien más allá de lograr o no finalmente tu propósito.

La ilusión brota del corazón y a veces, la razón limita mucho las alas de este sentimiento. Así sucede en el caso de las personas racionales al extremo. La ilusión debe vivirse pero también debe vivirse con serenidad y prudencia. Por ejemplo, imagina el sufrimiento que puede acumular alguien que se ilusiona fácilmente con las personas que conoce desde hace poco tiempo. Es lógico, que en un caso así haya muchas decepciones.