Las profecías que se autocumplen
Muchas veces, sin saberlo, nos estamos comportando según “profecías que se auto cumplen” y que, sin darnos cuentan, gobiernan nuestra vida.

Una profecía que se auto cumple es una predicción que, por el solo hecho de haberse formulado, se convierte en realidad y de ese modo confirma su condición de profecía. La profecía más universal de este tipo es aquella en la que el individuo piensa “no valgo para nada”. Al pensar así, el sujeto actúa como si realmente no sirviera para nada, razón por la cual no intenta ninguna acción que le permita modificar la situación en la que se encuentra en el momento presente, con lo cual termina confirmando que no vale para nada.

De este modo, con este tipo de profecías, sin saber, muchas veces condicionamos nuestro futuro. Si tememos un examen y antes de realizarlo estamos convencidos de que no vamos a ser capaces de superarlo, tenemos muchas más probabilidades de que ese sea el resultado.

Sin embargo, estas profecías no tienen tan sólo un lado negativo, sino también su lado positivo, ya que también podemos reformularlas. Si antes de un examen pensamos que sí seremos capaces de superarlo, nuestra confianza en nosotros mismos aumenta, con lo cual nuestras posibilidades de éxito se multiplican. Lo mismo ocurre ante una entrevista de trabajo o ante cualquier otra situación que nos resulte difícil afrontar. Si orientamos nuestro cerebro hacia lo positivo, obtendremos resultados positivos y si lo hacemos hacia lo negativo, ése será el resultado que obtengamos.

Esto también se puede aplicar en el caso de las enfermedades, donde las “predicciones” que hacen tanto el enfermo como los familiares sobre el curso de la enfermedad tienen gran influencia en el desarrollo de la misma, ya que inconscientemente inciden sobre la actitud del enfermo.