Las relaciones superficiales también son importantes
En Psicoblog hemos hablado con frecuencia sobre la importancia que tiene el amor verdadero o la amistad profunda en la felicidad de una persona. Sin embargo, conviene precisar, que en el plano afectivo, las relaciones más superficiales, como por ejemplo, el vínculo con conocidos o el compañerismo también suman autoestima y pensamiento positivo a una persona que se siente integrada en un entorno de relaciones. El simple hecho de ir caminando por la calle y que te salude una persona es un gesto gratificante. Valorar todas las relaciones en su contexto justo es un paso importante a la hora de no infravalorar relaciones que suman valor aunque su valor sea menor que el de la amistad verdadera.

Reflexiones al respecto

Las relaciones superficiales también están basadas en el respeto, la cordialidad y la convivencia. Por otra parte, con frecuencia, una relación superficial puede ser el punto de inicio de un vínculo más profundo ya que toda amistad tiene su proceso de crecimiento que parte desde cero. Las relaciones superficiales suman autoestima a la vida. El conflicto interior y el malestar surgen cuando una persona solo tiene relaciones de este tipo con los demás.

En ese caso, puede sentirse vacía al sentir que estas relaciones no le llenan de verdad. Está claro que las relaciones superficiales no pueden llenar las carencias no cubiertas por la amistad verdadera.

Un ámbito en el que se establecen muchas relaciones superficiales es en el trabajo. Un entorno en el que el compañerismo es clave para trabajar a gusto. Las relaciones más superficiales son aquellas en las que no se comparte tanto nivel de intimidad como en la amistad verdadera. Y a pesar de eso, se comparten momentos muy agradables y distendidos en este tipo de vínculos aunque sea desde otra perspectiva.

Las relaciones superficiales también son importantes

Seres sociales por naturaleza

Los seres humanos son sociales por naturaleza y necesitan de la compañía de familia, amigos y conocidos para sentirse plenamente bien. La soledad constante es muy dolorosa.