Libérate de la carga del deber
Estamos muy acostumbrados a utilizar el término deber en el día a día. Sin embargo, quien vive interpretando la realidad constantemente con el filtro del deber tiene una gran carga emocional sobre sí mismo al aspirar a una perfección que es imposible de asumir en primera persona. Las personas que tienen una clara conciencia del deber las veinticuatro horas del día, no se relajan nunca, siempre quieren tenerlo todo bajo control y no disfrutan al cien por cien de la vida porque piensan demasiado.

Emociones que causa el deber

Aquellas personas que tienen un diálogo interior cargado de exigencias sufren angustia, tristeza y dolor porque tienen la sensación de que nunca están a la altura de las circunstancias.
La autoexigencia es tan dura que incluso, las personas se exigen en relación con cómo deberían haberse comportado en el pasado. Una fuente de sufrimiento inagotable ya que nadie puede modificar el ayer que ya está escrito.

Además, son personas que también esperan mucho de los demás y tienen una idea previa de cómo deberían haberse comportado en una situación.

Libérate de la carga del deber

Diálogo interior del deber

El diálogo interior de una persona que utiliza en exceso el deber para describir la realidad podría ser similar a la siguiente cadena de pensamientos: “Debería tener la habitación más ordenada”, “debería estar más animado”, “debería llamar por teléfono a mi madre”, “debería rendir más en el trabajo”….

Conviene romper la cadena del deber tomando conciencia de que es una limitación. Cambia el deber por la expresión “tengo que”. Te ayuda a tomar más conciencia de qué quieres tú.

Para reforzar este aprendizaje también puedes animarte a hacer un curso sobre inteligencia emocional donde podrás obtener herramientas de acción para vivir mejor. Y donde podrás aprender también de la experiencia de los demás.