Llorar nos ayuda a superar los malos momentos
El llanto es una expresión de sentimiento que siempre ha tendido a evitarse u ocultarse. A los hombres se les ha repetido siempre que los hombres no lloran y no se les ha permitido hacerlo y muchas personas se sienten incómodas cuando alguien llora en público. Sin embargo, aunque llorar no tenga tan buena prensa como reír, es indudable que, desde el punto de vista emocional, es una de las mejores medicinas para el alma.

El llanto es una respuesta natural a una situación en la que hemos sufrido una gran tensión y en un gran estrés o cuando sentimos un gran dolor emocional. Cuando lloramos, el cerebro libera una serie de sustancias como opiáceos, oxitocina y endorfinas que nos sumen en un estado de relajación tanto física como mental, para intentar rebajar el nivel de estrés y eliminar el dolor, actuando como un calmante natural.

Esta es la razón por la que, después de una buena llantina nos sentimos relajados y reconfortados y al sentirnos de este modo es cuando podemos afrontar el sentimiento que ha provocado el llanto y superarlo.

Contener el llanto, además, puede ser incluso perjudicial para la salud, porque, debido a la tensión que creamos en nuestro organismo para no llorar, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Esta misma tensión, además, nos puede provocar trastornos intestinales, porque se refleja en el aparto digestivo, órgano en el que hacen mella muchas de las emociones que contenemos.

Esto no significa que nos debamos pasar la vida llorando, pero sí que, a solas o en compañía de alguien que respete nuestro llanto, lloremos cuando necesitemos hacerlo, aprendiendo así también a reconocer nuestros sentimientos y a expresarlos.