Lo importante es la intención, no el resultado
Hoy día, en la sociedad de la competitividad y de los resultados, muchas veces, cuando llevamos a cabo una acción, pensamos simplemente en el resultado final. De esta forma, el valor del fracaso o del éxito se mide por los frutos obtenidos. Este modo de interpretar la realidad puede llegar a ser realmente frustrante porque en la vida, no todo es como uno lo planea. Existe el azar, la improvisación y lo imprevisible, por ello, para ser más feliz, en vez de centrarte en el resultado final de una acción, céntrate en tu intención.

Por tanto, quédate satisfecho por haberlo intentado y haber puesto lo mejor de ti mismo más allá de que las cosas hayan salido o no como tú querías. El gran peligro de poner la atención en el resultado es que la autoestima de la persona también puede salir muy herida, en cambio, cuando eres capaz de valorar tu esfuerzo, tu valentía y tu dedicación observas todo lo bueno que hay dentro de ti. Sin duda, en la vida para poder recoger, previamente, es importante sembrar.

Muchas veces, las personas piensan en base a resultados no solo en el trabajo sino también, en el plano personal. Hay chicas que planifican su vida al milímetro y se adelantan a los acontecimientos. De esta forma, en caso de no poder casarse, por ejemplo, sienten frustración si este deseo era importante desde hace mucho tiempo. No hay nada como aprender a vivir el día a día para entender que no es necesario que todo sea perfecto para poder ser feliz y tener un elevado nivel de bienestar.

Por ello, relájate, camina por la vida con la seguridad de que algo bueno está por llegar. De hecho, cada día es una nueva oportunidad de hacer las cosas de diferente forma, para poder obtener mejores resultados.