Lo positivo en las emociones negativas
Son muchas las emociones que podemos sentir a lo largo del día. Unas nos gusta sentirlas, como felicidad, alegría, seguridad, bienestar, mientras que rehuimos sentir otras como el miedo, la rabia, la angustia o la tristeza. Las primeras son emociones positivas, que nos hacen sentir bien mientras que las segundas se engloban dentro de las denominadas negativas, que nos causan infelicidad y por ello evitamos sentirlas siempre que podemos.

El aspecto negativo de estas emociones viene dado por el hecho de que no sabemos manejarlas y porque están siempre relacionadas con hechos que nos resultan dolorosos. Cuando nos invaden la ira, la tristeza o el miedo sentimos que nos absorben y nos controlan y nos resulta muy difícil desactivarlas. Aun así, no debemos rehuirla porque expresan sentimientos que están en nosotros y que nos ayudan a determinar cómo nos sentimos o qué nos está ocurriendo en un momento dado.

Es por ello que debemos aprender a cuáles son los aspectos positivos de dichas emociones, aprendiendo a controlarlas y analizando el hecho que las hace aparecer.

Por ejemplo podemos analizar cuándo nace la ira en nosotros y por qué nos sentimos de ese modo. Normalmente nos sentimos airados y rabiosos ante un hecho injusto, por lo que sentir rabia es, en cierto modo, bueno, ya que esta emoción aparecerá cuando alguien transgrede nuestros límites y realiza hechos que sentimos que dañan nuestra dignidad o libertad. Expresarla de un modo correcto nos ayudará a aumentar nuestra asertividad.

La tristeza aparece cuando hemos perdido algo que era importante para nosotros, bien sea por la muerte de un ser querido, la ruptura de una pareja o no lograr algo que deseábamos conseguir o tener. La tristeza, por lo tanto, nos muestra lo que es importante para nosotros. Tras una pérdida, debemos permitirnos elaborar el duelo, llorar, sentirnos tristes y seguir adelante.