Los celos posesivos
Los celos posesivos están vinculados con una idea del amor equivocada: el amor entendido como posesión que refuerza el erróneo sentimiento de propiedad que tiene una persona sobre otra. Aquel que siente celos posesivos quiere a su pareja en exclusividad las veinticuatro horas del día y el amor se convierte en enfermizo. La relación se transforma en una cárcel en donde uno ejerce el rol de control y el otro se siente víctima de una situación que no comprende.

Buscar soluciones

Para buscar soluciones conviene tener las cosas claras desde el principio. El problema lo tiene aquel que sufre celos posesivos y es esa persona quien tiene que asumir su conflicto interno para poder superarlo y afrontarlo.

De una forma equivocada, en ocasiones, se acusa al otro de ser el causante de provocar celos cuando tiene actitudes tan naturales como relacionarse con normalidad con otras personas del sexo opuesto.

Para superar los celos posesivos es indispensable acudir a un profesional para pedir ayuda y buscar soluciones prácticas.

Los celos posesivos

El sufrimiento del celoso

La persona que siente celos posesivos está en tensión ante la más mínima amenaza. Se pone a la defensiva a la hora de vivir la realidad y termina agotada. No disfruta de la relación porque no confía en su pareja pero tampoco en sí misma. Y esta es la raíz del problema: inseguridad personal, falta de autoestima y obsesiones.

Para reforzar dicha autoestima es indispensable hacer cursos sobre temas emocionales, leer libros de superación personal, afrontar el problema en vez de evitarlo. A la larga, los celos posesivos terminan matando la relación de pareja porque ningún amor logra sobrevivir estando sometido constantemente a prueba. La esencia del verdadero amor es la libertad de amar y ser amado de verdad.