Los componentes más importantes de una buena inteligencia emocional
La inteligencia emocional se entrena y se practica, por tanto, no hay excusas a la hora de mejorar el conocimiento de uno mismo y de los demás. Uno de los rasgos más importantes de esta inteligencia emocional es el control, es decir, el tener la capacidad de comprender de una forma positiva los sentimientos y poder manejarlos. Existen personas que de una forma regular, se ven desbordadas por sus emociones, y se bloquean. Por tanto, la razón también forma parte de la inteligencia emocional. Dentro de este contexto, el control de la impulsividad es básico.

Habilidades sociales

Las habilidades sociales forman parte de la vida, incluso, en esos momentos en los que te gustaría estar solo y que nadie te moleste. Para un ser humano, aislarse de todo el entorno de una forma prolongada, es bastante difícil, por no decir, imposible. La empatía es fundamental.

La resignación también forma parte de la inteligencia emocional cuando la persona ve las cosas de una forma positiva y se fija metas realistas que están en su campo de acción.

Los componentes más importantes de una buena inteligencia emocional

La comunicación eficaz

Habilidades sociales y comunicación van de la mano puesto que el contacto con los otros requiere de diálogo. Por ello, la inteligencia emocional también se muestra en la capacidad de transmitir de una forma clara y efectiva un mensaje personal. Si con frecuencia, notas que los demás tienen dificultades para entender exactamente aquello que tú has querido decir, entonces, apunta este dato como un motivo para la reflexión.

Además, el estrés también es uno de los grandes problemas de la inteligencia emocional en nuestros días, por ello, el control del estrés resulta básico a largo plazo. Esta es la única forma de mantener el equilibrio y la armonía entre diferentes parcelas de la vida, entre el trabajo, la familia y el desarrollo personal.