young couple conflict
El desamor cuando es real y profundo duele hasta el punto de que hay algo dentro del enamorado que se desgarra por completo. Eso que se rompe es la ilusión, y no existe mayor dolor que el de comprobar que dicha ilusión era un mero efecto óptico que cae ante la evidencia de la voluntad ajena. El desamor como tal no es una enfermedad en la que el médico te dé unas vitaminas para curarte en una semana. Sin embargo, a niel anímico, el desamor sí podría considerarse una enfermedad de la que el enamorado se tiene que recuperar con la medicina de la autoestima y el cariño pero sin un margen establecido de tiempo. Cada corazón es distinto y tiene sus normas.

Efectos del desamor

Los efectos de un desamor muy intenso y dramático podrían ser similares a algunos de los síntomas de un ataque de ansiedad. La angustia que vive el enamorado cuando sabe que no es correspondido y que nunca podrá alcanzar su objeto de deseo es tan desagarradora que puede llegar a sentir opresión en el pecho y sensación de que le falta el aire y tiene dificultades para respirar con normalidad.

El dolor del amor duele no sólo anímicamente sino también, físicamente. El cuerpo también nota la decepción vivida. Otro de los síntomas del desamor es el llanto constante y recurrente que no se alivia con nada y que produce agotamiento físico en quien lo sufre. En medio de un ataque de ansiedad la persona también se siente más vulnerable y llorosa ante el miedo que siente. Y el desamor, también da miedo. Muchas personas se angustian ante la idea de que nunca más volverán a ser felices o que nunca más volverán a enamorarse.

Los efectos del desamor intenso son similiares a un ataque de ansiedad

Curar el desamor

El desamor se sura. Es suficiente con que todos observemos a nuestro alrededor para comprobar que hay personas que a pesar de que en un momento de su vida, juraron no volver a enamorarse, en realidad, no tardaron en caer nuevamente en la dulce tentación de las flechas de Cupido.