Los límites de la empatía
La empatía es uno de los términos más utilizados a la hora de mostrar la influencia que tiene la comprensión en las relaciones interpersonales. Un amigo te cuenta un problema, y en ese momento, tú puedes ponerte en su lugar. Atendamos por un momento a las trampas del lenguaje: ¿De verdad una persona puede ponerse en el lugar de otra en sentido estricto? No, sencillamente, porque nadie puede abandonar los límites de su subjetividad para entrar en la mente y en la interioridad ajena. No tenemos el don de adivinar el pensamiento, ni siquiera, con aquellos a los que conocemos de verdad y están más cercanos a nosotros.

Al final, la empatía también muestra los propios límites del lenguaje y es que más allá de hablar un mismo idioma, entre el emisor y el receptor puede existir más distancia de la que parece a simple vista. Sencillamente, porque cada persona observa la realidad desde su mapa del mundo. Es decir, desde su filtro de valores, sus experiencias personales, su nivel de conocimiento y su cultura…

La empatía real y extrema no es tan fácil de poder encontrarla. Por ello, valoramos tanto cuando tenemos a un amigo que sentimos que nos comprende sin juzgarnos y que está allí tanto para lo bueno como para lo malo. Quien tiene un amigo tiene un tesoro, por ello, si ya lo has encontrado intenta conservar su amistad para siempre.

La empatía se produce, claro que sí, de lo contrario, nos sería imposible sentir interés por las historias de los demás. Pero también es importante asumir que como tal, la empatía tiene sus límites y en base a dichos límites nos movemos cada día. ¿Qué opinas sobre esta cuestión que plantea un dilema humano?