Los pensamientos causan dolor, no los sentimientos
No sufrimos por lo que sentimos sino por las interpretaciones que hacemos de los hechos. La realidad objetiva es aquella que se da en la realidad, sin embargo, cada ser humano construye su propia idea a través de la subjetividad que está marcada por sus expectativas, por su esquema de valores y también, por sus experiencias previas. Alguien que lleva una mala racha acumulando experiencias negativas en el contexto de las relaciones interpersonales, de una forma natural, está más a la defensiva. Porque en ese momento, necesita más dar que recibir.

Sin embargo, los seres humanos sufrimos mucho más por las interpretaciones que hacemos a partir de los hechos que por aquello que sentimos. Es decir, los pensamientos nos pueden causar más dolor que los sentimientos, precisamente, porque cuando cambiamos nuestra forma de pensar también cambiamos nuestra forma de sentir.

El ser humano puede caer tan pronto en la rueda de dar vueltas a la cabeza de una forma negativa, que por ello, es tan importante salir de casa, hacer planes y estar ocupado para no estar todo el tiempo pensando en un mismo tema que causa dolor. De vez en cuando, es positivo aprender a dejar las cosas tal y como están. Si resolverlas depende de ti, entonces, hazlo. Pero si no es así, entonces, deja el asunto aparcado por un tiempo porque seguro que con la perspectiva del paso del tiempo puedes afrontar la situación con más energía y con nuevas ideas. La mente necesita parar, descansar y desconectar.

Los pensamientos pueden llegar a atormentar a una persona. Por ello, es indispensable aprender a vivir el presente, poner límites al pensamiento y encontrar el equilibrio entre pensar y sentir porque en la vida, ambos elementos están muy relacionados. Los pensamientos te pueden hacer sentir la persona más afortunada del mundo si son positivos.