Cómo manejar la angustia
La angustia nos genera un alto nivel de malestar, es una opresión en el pecho que puede llegar a causar incluso náuseas. Existe una relación constante entre emociones y somatización física. Cuando sufrimos angustia, es recomendable que tomemos consciencia de la influencia de nuestros pensamientos en nuestra forma de sentir.

Si estás en este punto te animo a ampliar tu visión al tomar conciencia de que tú no eres tus pensamientos, eres mucho más. Por tanto, pon en duda muchas de esas ideas negativas que te limitan. Es el primer paso para que pierdan fuerza. Te sugiero buscar distracciones haciendo una actividad que te guste. Puede que no logres desconectar completamente de tu preocupación pero sí sentirás que el nivel de intensidad de estos pensamientos decrece.

Consejos para aliviar la angustia

¿Qué es aquello que te da fuerza? Pueden ser elementos muy distintos: tu trabajo, tu entorno familiar, tus vínculos con amigos, la espiritualidad, la lectura… Descubre qué es aquello que, en tu caso, te da fuerza y busca el modo de potenciarlo.

Cómo manejar la angustia
Perdona. Sé que a veces no es sencillo pero es el mejor modo de avanzar en la vida y de pasar página sin esas cadenas que con tanta frecuencia nos limitan. Mira más allá de la apariencia de las personas para comprender que, todas tienen heridas internas y puntos vulnerables. La realidad no es, en muchos momentos, como nos gustaría que fuese. Y aceptar esta premisa es un punto de madurez para reducir la angustia.

Date permiso para descansar. Por ejemplo, túmbate encima de la cama, cierra los ojos y desconecta durante un rato a mitad de tarde. Más allá de cuál sea la naturaleza de la preocupación, ten confianza.

Cómo manejar la angustia

Consejos de bienestar

El control de la respiración es un componente natural de la relajación para disminuir la angustia. Sin embargo, esta respiración todavía produce un mayor nivel de bienestar cuando conectas con un entorno natural y te sumerges en ese universo de sensaciones. Toma un vaso de agua o también, una infusión natural y relajante. Algunos sonidos como el del agua del río o algunas imágenes, como el infinito del mar o la belleza de un lago, son metáforas visuales que reducen la angustia.

No te culpes por sentirte así. No te castigues por sentirte herido en tu alma. Cuídate. Dedica todos tus esfuerzos a cuidarte. Y recuerda que no estás solo. Mira a tu alrededor. Estamos conectados con los demás, incluso con aquellas personas que no conocemos personalmente, a través del hilo misterioso de la vida. A veces, para aliviar la angustia, es suficiente con observar la vida que late alrededor. Las flores también son un ejemplo de ello.

La angustia duele, es molesta. Pero además, nos condiciona en negativo en la subjetividad puesto que apreciamos el entorno de un modo muy distinto a como lo haríamos si estuviésemos contentos. Lo que quiero decir con esto es que no tomes decisiones drásticas en un momento de angustia. Espera a que este episodio pase para tranquilizarte.