Mantener la calma
Las emociones son una respuesta a una reacción del entorno. Una situación que en ciertos momentos, te puede desbordar produce en ti ira o enfado. La emoción se produce con intensidad y con fuerza ya que eso es precisamente, lo que diferencia la emoción del estado de ánimo que en cierto modo es más estable. Y además, el estado de ánimo también está muy marcado por las experiencias previas que has tenido en tu vida que terminan constituyendo tu forma de ver el mundo. Evidentemente, la experiencia no te determina pero sí es verdad, que te influye.

Mantener la calma es importante pero hay veces, en las que no puedes. Porque algo te hace daño, porque no puedes entender el comportamiento de otra persona, tal vez, te niegas a aceptar que las cosas sean así. En un momento de ese tipo, es una suerte poder tener a una persona cerca que sepa escucharte y decirte exactamente algo que pueda calmarte. Pero para que eso suceda, tienes que confiar y decir qué te sucede.

En la mayoría de las ocasiones, los problemas emocionales no resueltos proceden de acumular ira y malestar con personas con las que no exteriorizaste qué es lo que te hizo sentir mal. Pero es evidente que no sólo puedes desahogarte con esa persona implicada en el conflicto sino que también puedes hacerlo con alguien ajeno.

De hecho, como punto positivo, en los peores momentos de la vida es donde precisamente, sueles encontrar algún nuevo amigo que te ayuda. Para tener un mapa de la amistad amplio merece la pena creer de verdad también en la amistad entre chico y chica.

Para mantener la calma intenta centrarte en ti mismo sin creerte responsable de las decisiones ajenas. No intentes comprender la lógica de la razón humana, que a veces, resulta de lo más ilógica. Sigue con tu vida y piensa en otra cosa.