Me siento solo pero también feliz
¿Es posible sentirse solo y feliz al mismo tiempo? Tal vez pueda parecer difícil pero la realidad es que hábitos muy sencillos del día a día, nos hacen sentir mejor de lo que pensamos. Para tener un buen nivel de bienestar, es indispensable estar implicado con las pequeñas obligaciones de la rutina diaria. Por otra parte, es indispensable tener unos hábitos de vida regulares para tener un orden. Y al mismo tiempo, es excelente romper la rutina de vez en cuando e improvisar para darte un placer. Muchas personas que están solas salen a comer a un restaurante al menos un día a la semana. Busca entornos en los que puedas ver a gente, eso te hace sentir más acompañado.

Del mismo modo, puedes ir a la biblioteca para leer el periódico en vez de leerlo en casa. La televisión también es una buena fórmula de entretenimiento para las personas que están solas, especialmente, con el inicio del otoño cuando la programación televisiva se renueva por completo. Lo mejor es optar por programas alegres y divertidos porque el sentido del humor aporta bienestar.

Piensa en las grandes ventajas que te reporta esa soledad: puedes hacer lo que quieras sin tener que dar explicaciones a nadie, puedes centrarte al cien por cien en el área de tu vida que tú quieras potenciar, por ejemplo, tu trabajo. Disfruta del presente sin adelantarte a los acontecimientos del mañana: que hoy estés solo no significa que en el futuro también lo vayas a estar. Las situaciones cambian mucho a lo largo de la vida.

Cultiva tus aficiones, haz cosas que te gusten, busca entornos para conocer nuevos amigos. Para sentirte feliz a pesar de estar solo, tienes que evitar a toda costa el aislamiento. ¿Alguna vez te has sentido solo pero también feliz?