El mecanismo de defensa de la negación
Los mecanismos de defensa pueden servirnos en un momento determinado para tomarnos nuestro tiempo al aceptar una situación que nos duele. Este es el caso, por ejemplo, de la negación como un mecanismo a través del que nos evadimos de la realidad. Este tipo de actitud es posible en distintas circunstancias de la vida.

Por ejemplo, ante el proceso de duelo producido por la muerte de un ser querido, la persona sufre una etapa de negación en la que no asimila lo que le ha pasado y no se hacer cargo completamente de los cambios ocurridos en su vida.

Vivir de espalda a la realidad

La razón de ser de esta negación es que integrar en el mapa del mundo personal ese elemento que causa dolor, produce un enorme malestar anímico. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el autoengaño amoroso cuando una persona se encierra en el relato de su historia y no escucha los consejos de familiares y amigos que le muestran una parte distinta de la realidad. Esta opinión externa hiere sus sentimientos, por esta razón, una forma de evitar este sufrimiento es negar esa verdad (con el consecuente sufrimiento que también produce dar la espalda a la realidad).

La persona parece tener una ceguera mental que le impide apreciar las cosas tal y como son. Otra forma de negación es estar sufriendo una crisis de pareja importante y, sin embargo, no compartir con nadie este tipo de vivencia intentando proyectar un modelo de relación ideal.

El mecanismo de defensa de la negación

Reprimir la envidia

Desde el punto de vista emocional, existen sentimientos que también suelen ir acompañados por la censura de quien no reconoce aquello que siente. Por ejemplo, la envidia es uno de los sentimientos más negados. Los celos, la ira, el enfado, el rencor, la tristeza y la decepción son otros sentimientos que también pueden taparse.