Meditaciones para niños
Estrés, miedo, ansiedad…, habitualmente asociamos estas emociones al mundo de los adultos, y nos olvidamos de que los niños, en su ámbito y en su día a día, también se enfrentan a situaciones que les pueden resultar estresantes, provocar ansiedad e incluso miedo. En estos casos, al igual que nosotros podemos encontrar en la meditación una herramienta para controlar estas emociones, los niños también pueden beneficiarse de ejercicios de meditación, siempre que estén adaptados a su edad y a su desarrollo.

Mediante estos ejercicios de meditación, que el caso de los niños duran pocos minutos, los niños se sienten tranquilos y relajados, por lo que resultan muy positivas especialmente en aquellos casos de niños con hiperactividad o déficit de atención, aunque también para niños que tienen dificultades para conciliar el sueño por la noche o incluso sufren alergias.

Si queremos, podemos utilizar una música suave, asegurándonos de que le gusta al niño, que le ayudará a relajarse.

La meditación también puede hacerse en grupo si tenemos varios hijos, están con sus amigos o estamos en clase.

Daremos siempre las instrucciones con voz suave. Comenzaremos pidiendo al niño que respire profundamente y que cierre los ojos

Una de las meditaciones que podemos practicar es la tortuga. Les decimos que se pongan a cuatro patas sobre el suelo y que vayan poco a poco encogiendo los brazos y las piernas, para simular una tortuga que se mete en el caparazón porque el sol se va. A continuación, simularemos que el sol sale, para lo cual comenzará a estirar los brazos y las piernas.

Los movimientos serán lentos, pausados, y la respiración será constante. De este modo el niño se irá relajando y eliminando la tensión.

Si tiene problemas para dormir, podemos hacer la meditación cuando vaya a irse a la cama.