Mejora tu relación de pareja
A veces las relaciones de pareja se complican y lo que en principio parecía una discusión sin importancia termina transformándose en un problema que puede acabar con la separación de la pareja. Esto no se debe siempre a la importancia del problema o la situación en sí, sino a las dinámicas que se establecen cuando uno o los dos miembros de la pareja se sienten heridos, minusvalorados o incomprendidos. En estos casos se deben intentar cambiar esas dinámicas para volver a restablecer la armonía en la pareja y poder discutir o confrontar puntos de vista de una forma más productiva y sin que ninguno de los dos salga herido.

Para ello es necesario que ambos detengan el alud de pensamientos negativos que vienen a su cabeza. Cuando estamos enfadados con el otro, nos parece que todo lo hace mal o con la intención de molestarnos, pero esta suele ser una apreciación sesgada que no suele tener ninguna base real. Deberemos entonces dejar de lado el diálogo negativo y buscar puntos positivos.

Detener el diálogo negativo nos va a permitir poder reconocerle al otro que está haciendo algo para hacernos sentir bien, por muy nimio que sea (recoger al niño del colegio o intentar dialogar de forma fluida). Un gesto cariñoso en ese momento o unas palabras bastarán para rebajar la tensión en la pareja.

También es necesario dejar de querer tener razón siempre y escuchar activamente al otro, sin tener preparada nuestra respuesta en cuanto él o ella comienzan a hablar. Si no estamos de acuerdo, no deberemos desdeñar lo que nos dice o aprovechar para sacar a la luz sus defectos, sino utilizar frases como “entiendo que” para comentar su punto de vista o “qué te parece?”, “¿podríamos…?, respetando su opinión, haciéndole partícipe de la decisión y tratando de llegar a una solución negociada. De este modo, la aparición de conflictos será menos frecuente.