Mejorar la aceptación interna
Nadie puede ser feliz, sin aceptarse previamente a sí mismo. De lo contrario, se corre el peligro de vivir centrado en la exterioridad sin tener respeto hacia uno mismo en base a la propia dignidad. Pero a veces, la falta de aceptación interna tiene su causa en carencias afectivas que proceden de la infancia. Por ejemplo, un niño que ha recibido constantemente las críticas de sus compañeros de colegio, tendrá que hacer un gran esfuerzo en la etapa adulta por considerarse digno de valor y merecedor de la amistad.

Aquello que los demás te hacen creer de ti, te influye pero no te determina. Por tanto, debes ir más allá para rodearte de las personas adecuadas. Del mismo modo, un modelo educativo de autoridad extrema puede no ser el más adecuado para generar el clima de cariño que necesita un niño. La aceptación interna es positiva y por suerte, depende únicamente de ti.

En primer lugar, debes ser capaz de decirte a ti mismo frases bonitas. Por ejemplo: “Soy una persona valiosa”, “merezco la pena y puedo aportar muchas cosas buenas a los demás”, “tengo un gran afán de superación”, “puedo lograr aquello que me proponga”, “mi vida es bonita”… Es importante que te digas las frases en primera persona para asumirlas de verdad.

Por otra parte, también debes valorar tus méritos y tus logros. Hay gente que tiene una gran capacidad a la hora de valorar los méritos ajenos, sin embargo, no sucede lo mismo cuando se trata de valorar las virtudes propias. Aceptarte a ti mismo no significa creer que eres perfecto, sino pensar que eres alguien valioso más allá de cualquier límite. Límite que, por otra parte, es humano. Uno de los propósitos del nuevo año en base al bienestar interior, debería ser, por norma general, mejorar el nivel de aceptación interno.