Mensajes emocionales que brotan de la crisis económica
La crisis económica es como una soga que corta la respiración a nivel emocional de todos los parados, y en general, de todos aquellos que temen perder su empleo. La respiración se corta porque falta esperanza. Las noticias se suceden cada día y tristemente, cada cual parece más negativa. Por ello, una lección fundamental que podemos extraer de la crisis es que sin esperanza, como dice Victor Frankl, no vamos a ninguna parte. La esperanza es la emoción que nos acompaña en el descubrimiento del futuro.

Pero precisamente, ante la falta de empleo y los problemas económicos, el mañana se presenta en un color gris. De hecho, los más jóvenes, son los grandes afectados por la crisis económica y observan su futuro con desconfianza. Tanto que muchos jóvenes abandonan nuestras fronteras para buscar trabajo en el extranjero. Es decir, perdemos grandes talentos que aportan lo mejor de sí mismos en otro lugar.

La crisis económica también nos ofrece mensajes positivos: es saludable vivir dando menos valor a lo material. El materialismo que está basado en el consumo desmedido no es bueno para vivir. En cambio, con la crisis, damos mucho más peso a las personas, a los momentos compartidos en común, a la ayuda mutua… De hecho, destaca el ejemplo de muchas personas que con su granito de arena se esfuerzan por colaborar en causas sociales. Es decir, crece el nivel de generosidad en una sociedad caracterizada, en esencia, por el individualismo.

Además, en un entorno hostil y adverso es uno mismo quien debe esforzarse por buscar ilusiones y no quedar atrapado en la negatividad que brota del sistema. Sin embargo, conviene ser realista y entender que una familia que tiene a todos sus miembros en paro, es difícil pedirle que sea feliz porque el trabajo forma parte de la dignidad de un ser humano.