Miedo de amar y de ser correspondido
El miedo al amor parece que es una contradicción en sí misma teniendo en cuenta que el temor generalmente, surge ante algo que puede hacerte daño. La realidad es que el amor también puede herirte como bien habrás podido comprobar en un momento de decepción y de desamor extremo.

Pues bien, aquellos que han tenido un desengaño muy fuerte pueden llegar a protegerse hasta el punto de no volver a confiar en una nueva persona en años, o tal vez, nunca. En la medida en que te arriesgas a amar, es decir, en el momento en que te dejas conocer también te vuelves vulnerable y frágil. Sencillamente, porque desde ese momento corres el peligro de ser abandonado o rechazado. Sin embargo, aquellas personas que nunca lo intentan sufren la mayor de las tragedias, en tanto que no saben cómo hubiese salido algo en realidad.

El miedo al amor también puede surgir en aquellas personas que han tenido pocas relaciones amorosas y siempre estuvieron muy centradas en su familia. De este modo, a veces, no imaginan su vida desde un punto de vista independiente formando su propio hogar al margen de los padres.

Formar un nuevo hogar no tiene nada que ver con dejar a la familia de lado. Al revés, puede que los vínculos afectivos se fortalezcan a partir de ese momento, y por supuesto, además de tener a tu familia también tendrás un nuevo amor que llenará de calidad tu día a día a nivel emocional. Amar y saber que eres correspondido es una de las cosas más positivas en relación con la felicidad.

El miedo al amor puede llegar a paralizarte y no hacer nada incluso en el caso de que te encuentres con alguien que te parece interesante. El miedo te hace centrarte en lo negativo antes que en lo positivo. Es decir, el miedo es perfecto para buscar mil excusas y matar la ilusión del enamoramiento.