Miedo a hacer el ridículo en el trabajo
A pesar de que los cursos de risoterapia están de moda, el sentido del ridículo de muchas personas está muy desarrollado, en especial, cuando se trata del ámbito laboral. Un ámbito en el que cualquier profesional quiere dar la mejor imagen de sí mismo. Ante este deseo, el miedo a meter la pata, el temor a las críticas o la posibilidad de tener un fracaso grave, son ladrones de energía emocional.

No sería tan grave

Incluso en el caso de que una persona cometa un fallo importante en su trabajo, conviene desdramatizar el hecho entendiendo que no sería tan grave. Incluso cuando creemos que se hunde el mundo, al día siguiente, vuelve a salir el sol con su misma fuerza. Somos nosotros los que podemos quedarnos estancados recordando algo que ha pasado mientras la vida avanza y continúa. Por tanto, focaliza tu mente en algo actual.

Nadie es perfecto

Las personas más vulnerables ante el miedo al ridículo también tienden a compararse con los demás. En ese caso, lejos de idealizar a nadie, es preferible que humanices a tus compañeros de trabajo entendiendo que todas las personas son susceptibles de cometer fallos. No te ayuda en nada adelantarte a lo acontecimiento. Es preferible que cuando eso suceda, pongas tu atención en reparar el error.

No querer cometer ningún fallo en la vida es lo mismo que querer lograr un imposible. Por tanto, no te pongas metas que están fuera de tu alcance.

Miedo a hacer el ridículo en el trabajo

Habla

Existen personas que ante el miedo al ridículo que está muy vinculado con aquello que piensen los demás, tienden a ocultar sus preocupaciones. Es importante que hables de aquello que te preocupa con alguien de confianza porque su visión te ayudará a relativizar tus dudas y miedos. Incluso, te será más fácil reírte de ti mismo si la otra persona también comparte contigo algunas de sus vivencias. La amistad es compartir vida.