Miedos que arrastras del pasado
Es una pena que a veces, el pasado en vez de ser un trampolín de experiencia y de conocimiento se convierte en una soga para muchas personas que aunque siguen caminando hacia el futuro, viven marcadas por miedos. Miedos que siguen allí, porque viven con el temor de que cierta historia pueda volver a repetirse. De que alguien del presente pueda volver a comportarse del mismo modo que alguien del ayer. Esta es una de las razones por las que muchas personas ni siquiera se arriesgan a conocer gente nueva. Temen ser utilizadas, creen que en el fondo, no existe el cariño recíproco.

Los miedos que nos ayudan a vivir mejor, es decir, aquellos que nos hacen ser prudentes son buenos. Sin embargo, aquellos que te llevan a desconfiar sin ningún motivo de todo el mundo, te hacen vivir con ansiedad. Lo que es peor, este tipo de miedos te lleva a poner en cuestión a las personas que en cierto modo, más confianza te inspiran. Es como si tú mismo, ante algo bueno que puede llegar a tu vida, te pusieras la zancadilla y empezases a buscar posibles defectos en el otro. Está claro que nadie es perfecto, sin embargo, no deberíamos buscar segundas intenciones en el cariño de los demás porque entonces, también podrían hacer lo mismo con nosotros. ¿Qué hacer con los miedos que arrastras del pasado?

Tíralos a la basura, quémalos en la hoguera, o simplemente, apárcalos en lo más profundo de tu inconsciente. Deja que se los lleve el viento del olvido y los relegue al lugar más oscuro de la memoria. El miedo de por sí, ya es una emoción poco agradable, pero todavía es peor cuando se trata de un temor que puede vivir en tu corazón durante meses o años.

Apuesta por la confianza, atrévete a mostrar el cariño, ten esperanza e ilusión por las personas ya que un corazón que se cierra a los demás, envejece a velocidad de vértigo.