Mis reflexiones sobre la felicidad
En la vida existen momentos de alegría y bienestar, situaciones en las que todo parece a favor de uno mismo. En este tipo de situaciones, es fácil ser feliz, o al menos, estar contento al igual que es fácil ser un buen amigo en instantes de alegría compartida. Sin embargo, el verdadero reto que nos presenta la felicidad es superarnos cuando las circunstancias no son tan agradables y entonces, nuestro ánimo también cambia.

Las circunstancias del entorno sobre el estado de ánimo son notables teniendo en cuenta que en muchos casos, la causa de depresión y ansiedad está vinculada con un hecho doloroso que ha sufrido la persona.

Mis reflexiones sobre la felicidad

Cuidados de higiene mental

Desde este punto de vista, es positivo practicar el carpe diem para vivir el presente y disfrutar los momentos de felicidad pero todavía es más importante tener una actitud proactiva de educación emocional para incrementar el hábito de alimentar la autoestima, establecer hábitos de higiene mental en nuestro día a día, mantener el contacto con los amigos y cultivar una filosofía positiva de la vida porque este es el mejor protector emocional, el mejor medicamento que podemos tener a modo de prevención para poder gestionar mejor esas situaciones de tristeza que, de una forma inevitable, llegan en algún momento a la vida de cualquier persona.

Claro que es un signo de inteligencia emocional pedir ayuda profesional cuando un paciente siente que anímicamente no puede hacer frente a un dolor del alma. Pero deberíamos integrar el valor de la salud emocional en nuestra vida cotidiana de una forma permanente. Para que la tristeza no sea solo un síntoma ante el que reaccionar.

Mantener los hábitos positivos

Con mucha frecuencia, las personas potencian hábitos en etapas de tristeza que luego descuidan en etapas de alegría. Por ejemplo, conviene que la lectura de libros de autoayuda, la participación en talleres de crecimiento personal, las técnicas de relajación o cualquier otra rutina que aporta bienestar, no sea sinónimo de practicarla únicamente en un mal momento. El nivel de resiliencia aumenta al mantener los apoyos emocionales al margen del estado de ánimo y de las circunstancias externas.