Mitos falsos sobre la amistad verdadera
La amistad verdadera a veces se idealiza tanto, que al más puro estilo de los cuentos de hadas se vuelve un sentimiento inalcanzable porque parece imposible estar a la altura de tantas exigencias y requisitos para ser un buen amigo. Lo cierto es que dos amigos, precisamente, por ser verdaderos, tener mucha confianza y tener más intimidad, tienen más opciones de sufrir roces, diferencias y conflictos que dos personas que tienen una relación más superficial, y simplemente, quedan para tomar un café de vez en cuando. Cuanto más se convive con alguien más posibilidades hay de compartir muy buenos momentos pero también, otros que no lo son tanto.

Por otra parte, muchas veces, se asocia la idea de un buen amigo con alguien que nunca se cansa de dar sin esperar nada a cambio, siempre está allí para lo bueno y para lo malo, tiene una generosidad sin límites… En realidad, incluso los mejores amigos son humanos, por ello, también se cansan de sufrir decepciones, se alejan cuando no se sienten valorados, o deciden poner punto y final a una relación que no les compensa a nivel emocional porque sufren más de lo que disfrutan.

Por ello, no es una buena idea poner a prueba a un buen amigo porque de una forma inteligente, en algún momento, se cansará. En otras ocasiones, también se cree que un buen amigo es aquel que acude en tu ayuda sin que tú lo hayas pedido. Esta idea no ayuda en nada a la Inteligencia Emocional que muestra que los sentimientos no se adivinan sino que deben expresarse con naturalidad. Si tienes un mal día y necesitas hablar, coge el teléfono y llama a alguien pero no esperes que el teléfono suene por arte de magia porque otra persona tiene el poder de saber cómo te sientes. Dar tantas cosas por supuestas, complica mucho las cosas en el terreno de la amistad.