Mitos que rodean a las enfermedades mentales
A lo largo del tiempo, en torno a las enfermedades mentales se han creado una serie de mitos que se han ido transmitiendo de generación en generación, hasta convertirse en verdades casi incontestables. Por otra parte, muchos enfermos y familiares de enfermos mentales se sienten avergonzados o estigmatizados por ello, lo que unido al miedo a lo desconocido que muchos sienten hacia la enfermedad mental ha permitido que estos mitos se consideren verdades.

– Las personas que padecen enfermedades mentales son violentas. Aunque es cierto que en ciertas enfermedades mentales se pueden dar comportamientos violentos, en la mayoría de las ocasiones y, especialmente si el enfermo está correctamente medicado, una persona con enfermedad mental no será más violenta que otra que no la padezca.

– Las personas que sufren depresión son débiles de carácter o muy volubles y, si quisieran, podrían verse libres de la depresión en cualquier momento. La depresión, por el contrario, no tiene nada que ver con la dureza o debilidad del carácter, sino que suele tener su origen en cambios químicos que se producen en la persona o en las funciones cerebrales. Por ello, para que el enfermo logre salir de la depresión, suele ser necesario combinar psicoterapia y medicamentos.

– Las enfermedades mentales no pueden afectar a niños o a jóvenes: Enfermedades como la depresión o las crisis de angustia pueden afectar a los niños al igual que a los adultos. Por otra parte, enfermedades mentales como la esquizofrenia hacen su aparición a edades muy tempranas. Por ello, es un error asociar la enfermedad mental a la tercera edad.

– La enfermedad mental sólo afecta a unas pocas personas: Según la Comisión para la Salud mental de Australia, una de cada cinco personas padecen algún tipo de enfermedad mental, y esto ocurre independientemente de la edad, nivel educativo o nivel de ingresos.