Mitos sobre la depresión
El término depresión se ha popularizado mucho en nuestros días, hasta el punto que se han creado en torno a ella una serie de mitos que muchas veces impiden que quien la sufre sea tratado adecuadamente y que quien convive con el enfermo pueda comprender qué es lo que le está sucediendo al enfermo. Aquí recogemos algunos de los mitos más habituales:

– La depresión es propia de personas que son demasiado débiles para enfrentarse a la vida: La depresión no es un signo de debilidad, sino una enfermedad real, causada por una alteración de los neurotransmisores de nuestro cerebro que regulan nuestro estado de ánimo.

Por ello, tener una depresión o no nunca depende de si estamos ocupados o no ni es cuestión de debilidad de carácter.

– Todos tenemos los mismos síntomas ante la depresión: Como en toda enfermedad, la depresión se manifiesta de una determinada forma en cada persona, aunque existan rasgos comunes que permitan identificarla. Algunas personas tienen profundos sentimientos de desesperanza e incluso piensan en el suicidio, mientras que otras sienten tristeza, irritabilidad, pérdida del apetito sexual, fatiga… unas personas pierden el apetito y otras comen el exceso, al igual que hay enfermos que no pueden dormir y otros que duermen en exceso.

La diferencia se da incluso entre mujeres y hombres, ya que las mujeres suelen llorar más y sufrir trastornos de ansiedad mientras que los hombres tienden a volverse más irritables y a abusar de sustancias como el alcohol o las drogas.

– Los antidepresivos pueden dejarse si realmente se quiere hacerlo: Ante una depresión, es necesario tomar antidepresivos durante un tiempo determinado antes de que la enfermedad remita. Si se cesa el tratamiento cuando el enfermo comienza a sentirse bien, lo más probable es que sufra una recaída.