Motivación para vivir mejor
La motivación es un término muy ligado al ámbito laboral o académico. De hecho, en ocasiones, estar desmotivado puede ser una causa de fracaso en los estudios o en el trabajo. Sin embargo, en la rutina diaria de la propia vida, la motivación se convierte en un motor fundamental para empezar el día con energía, para cuidar de uno mismo, para apostar por la felicidad, mejorar la relación de pareja, cuidar más y mejor de los amigos…

La motivación es como una ilusión que te conecta con la vida. Por supuesto, para estar motivado es importante aprender a valorar lo positivo y restar importancia a lo negativo. De lo contrario, la voluntad se rinde antes de tiempo.

Además, cultivar la motivación merece la pena porque aporta un sentido propio a tu existencia. Cada persona tiene una motivación diferente, de hecho, lo normal es que tu objetivo también vaya cambiando dependiendo del momento en que te encuentras. Por ejemplo, a los veintidós años puede que tu ilusión mayor fuese la de acabar la carrera, sin embargo, con cuarenta años puede que la mayor motivación de una persona sea la de hacer feliz a un familiar.

La rutina se puede cambiar a través de la actitud y de la iniciativa. No te quedes parado en el mismo punto. La vida te sorprende en el momento más inesperado por ello, debes tener fe en tu destino. Cuantas más inquietudes tiene una persona más fácil es que esté motivada. La realidad es que existen personas de ochenta años muy jóvenes de espíritu mientras que también existen personas de treinta años, totalmente estancadas porque viven sin metas.

Viaja más, haz cursos, intenta conocer gente nueva, lee libros, ve al cine, disfruta de aquellas actividades que te encantan, cuida de ti sin sentirte egoísta por ello.