Motivos para cambiar de psicólogo
Una persona tiene absoluta libertad a la hora de cambiar de psicólogo porque es libre de decidir con quién quiere realizar el tratamiento psicológico. Sin embargo, en ocasiones sucede, que cuesta tanto dar el paso de iniciar una terapia, que pensar en un cambio de psicólogo, es como poner obstáculos al proceso emocional. Cuando en realidad, es un requisito indispensable que el paciente vaya contento a la consulta, tenga ilusión por hablar de sí mismo, se sienta bien y en confianza con el psicólogo que le está tratando. Por ello, teniendo en cuenta que existe una gran variedad de profesionales en el mundo de la psicología, merece la pena dedicar tiempo a encontrar a esa persona que de verdad, te inspire seguridad y confianza.

En muchos casos, la mejor recomendación que puedes recibir por parte de un psicólogo es aquella que procede de otra persona que ya ha estado en su consulta y ha quedado satisfecha con el servicio recibido. Pero incluso en una situación así, a veces, la empatía que se produce es muy diferente porque cada persona también es distinta y tiene unas expectativas y unas necesidades diferentes. Los mejores psicólogos no siempre son los más caros, por ello, también conviene comparar precios.

Cuando una persona lleva tiempo haciendo terapia con un profesional y no obtiene los resultados que le gustaría, puede valorar la posibilidad de cambiar de profesional porque puede que exista otro experto más especializado en este área en concreto. Sin duda, cambiar de psicólogo una vez puede ser muy positivo y necesario, sin embargo, nunca se debe de caer en el punto de frivolizar este hecho puesto que una vez que se ha iniciado un proceso psicológico, también hay que dar tiempo al tiempo. No se puede valorar todo en un día y en una sesión.