Nada es tan importante como tú
Tu vida es tuya y eres libre de decidir como quieres vivirla, pero nunca deberías perder de vista que en el mundo, en tu mundo, no existe nada más importante y esencial que tú, tu bienestar y tu salud. Y es que, en la medida en que pierdes la perspectiva de tu propio bien, corres el riesgo de verte inmerso en situaciones poco gratificantes, abrir heridas que te hacen sentir mal y no alejarte de las personas que no te convienen.

Hay personas que pierden de vista esta cuestión, por ello, viven enganchadas durante años a un trabajo poco gratificante a costa del estrés y la ansiedad. Permanecen pegadas a un amor poco emocionante. O se conforman con sobrevivir en vez de vivir de verdad. Vivir en letras mayúsculas, con alegría y con la capacidad de transformar el destino en positivo.

También existen casos de personas que se olvidan de sí mismas después de muchos años cuidando de los demás. Así sucede, por ejemplo, en el caso de muchas amas de casa que pasaron su destino cuidando de su pareja, de los hijos y sin tiempo para sí mismas, para pensar en sus ilusiones y en sus aficiones. La vertiente social del ser humano es una realidad, pero se trata de una realidad que es posterior a la vertiente individual de la persona que nace y muere en la más absoluta soledad.

A veces, llenamos nuestra mente de asuntos y de preocupaciones que en realidad, no son urgentes. Sin embargo, nada hay tan urgente y tan prioritario como tu bienestar físico y anímico que es la base de tu salud diaria. La enfermedad representa el cansancio, la debilidad y el dolor. La salud, por el contrario, refleja la esperanza, el futuro y el gozo.