Niños perfeccionistas
Si hablamos de perfeccionismo, habitualmente pensamos en adultos que buscan la perfección en todo aquello que hacen, lo que habitualmente les lleva a inhibirse y realizar tan sólo aquellas conductas que saben que realizarán de acuerdo a sus niveles de existencia.

Sin embargo, el perfeccionismo también puede darse en la niñez, lo que supondrá que el niño, como haría el adulto perfeccionista, se pondrá metas y tratará de responder a expectativas irreales lo cual le generará una gran frustración y repercutirá negativamente en su autoestima.

Es fácil detectar el perfeccionismo en un niño, porque podremos observar que pasa horas realizando sus tareas y deberes hasta que consigue el resultado que él estima perfecto, con lo cual el tiempo para realizar cualquier tarea resulta excesivo y no suele poder terminar todas.

El exceso de autoexigencia les lleva a ser inseguros, y el miedo a equivocarse limitará en gran medida sus posibilidades de aprender, tomar riesgos y desarrollarse. En el colegio es muy habitual que interpreten cualquier nota o prueba que no resulte según sus expectativas como un fracaso.

También suelen preocuparse mucho de lo que los demás piensan de ellos, necesitan ser aceptados por el grupo y buscan en todo momento satisfacer las expectativas de los demás, lo cual puede generarles estrés y ansiedad.

Para ayudarle a combatir este perfeccionismo es muy importante que nos centremos en su esfuerzo y no en el resultado, es decir, independientemente de si logra su objetivo o no deberemos valorar el empeño que ha puesto en lograrlo.

Debemos enseñarle también que todos cometemos errores, y que un error no significa un fracaso. De este modo dejará de ser paralizante para el niño.

Deberemos también ayudarle a fijarse objetivos realistas que pueda cumplir, lo cual disminuirá su frustración y le permitirá aumentar su confianza en sí mismo a medida que los vaya alcanzando.