No esperes nada de nadie
Existe un consejo que he escuchado que muchas personas aplican en su propia vida: “No esperes nada de nadie”, de este modo, cuando alguien te dé algo te sorprenderás y lo agradecerás. Pero en cambio, no sufrirás por no recibir algo que te gustaría tener. ¿Es humano llevar a la práctica este ideal? ¿Resulta realista?

En esencia, esta idea de no esperar nada de nadie resulta triste. El ser humano, es un ser con un potencial enorme, es decir, alguien que en realidad, debe generar esperanza y confianza plena. Por otra parte, en la propia esencia del amor y de la amistad está la espera: espera de cariño, afecto y reconocimiento. Tal vez, no esperar nada de nadie sea la consecuencia de la sociedad individualista en la que nos encontramos, sin embargo, dicho ideal es totalmente contrario a la construcción de una relación interpersonal sólida en la que hay que dar y recibir. Es bueno poder esperar apoyo de alguien, saber que está ahí de una forma incondicional.

Una cosa es no esperar nada de nadie y otra muy diferente, generarte expectativas desmedidas a ti mismo de cualquier persona y en cualquier situación. Hay que entender que todo ser humano tiene sus preocupaciones, sus límites y sus proyectos. Pero eso no quita para que si necesitas ayuda, la pidas. A partir de ese momento, es libertad del otro darte esa ayuda o quitártela.

Cuando alguien te dice la frase: “No esperes nada de nadie”, en realidad, te esta transmitiendo un mensaje de tristeza que produce dolor cuando alguien se encuentra en un momento difícil de su vida. En la vida existen muchas relaciones superficiales e incluso, hipócritas. Apuesta por aquellas que son auténticas al cien por cien y aportan luz a tu alma y a tu presente.