No estás solo
Muchas personas viven con el sufrimiento de creer que están solas. Y a veces, puede ser verdad. Es decir, existen situaciones en las que alguien puede no contar con todo el refuerzo social de familia y amistades deseado. Sin embargo, más allá de cuáles sean las circunstancias del entorno, lo importante es que no te quedes quieto, es decir, que tengas claro que puedes pedir ayuda y buscar consuelo. La soledad es buena cuando es elegida, sin embargo, nunca es bueno estar solo ante la enfermedad, por ejemplo.

En la actualidad, muchas personas han encontrado en actividades de voluntariado un colchón emocional para tener un espacio humano en el que se pueden mostrar tal y como son. Pero además, el voluntariado también te permite sentir ese regalo de dar más de lo que recibes. Pero también, te permite la posibilidad de descubrir un sentido concreto en medio de tu rutina.

Conviene precisar por tanto, que se puede participar del voluntariado tanto como persona generosa que toma la iniciativa de compartir parte de su tiempo con los demás, como también, en caso de que seas alguien que solicita los servicios de un voluntario. Muchos jóvenes, por ejemplo, visitan a ancianos que viven solos en sus casas durante un tiempo cada semana.

La soledad no es buena para vivir y se nota todavía más en las grandes ciudades donde el grado de indiferencia puede llegar a ser brutal. En los pueblos existe más compañerismo y familiaridad entre los vecinos. Esta es una de las razones por las que la calidad de vida de una persona mayor es más positiva en un pueblo que en una capital. Aunque a veces te sientas solo, no lo estás porque a nivel potencial puedes encontrar a personas que se encuentren en una situación semejante a ti.