No has fracasado, has vivido
El concepto de fracaso pesa como una losa sobre la conciencia de muchas personas. Y es que, el fracaso va asociado con otros términos: falta de autoestima, ignorancia y también, pérdida de tiempo. Así se siente, en general, aquel que cree que ha fracasado en algo: se culpa por no haberse dado cuenta a tiempo de las cosas, tiene un concepto equivocado de sí mismo, y echa la vista al pasado con la sensación de no haber aprovechado cada minuto en un objetivo más productivo.

¿Por qué el fracaso produce tanto sufrimiento? Porque vivimos en la sociedad del éxito, la belleza, el triunfo, la perfección estética… De este modo, todo aquello que no parece tan perfecto, deja de gustarnos. Sin embargo, debes aprender a vivir sabiendo que no has fracasado sino que has hecho algo mucho más bonito: vivir. Y además, vivir en letras mayúsculas ya que la intensidad de cada vivencia determina tu grado de felicidad.

Por otra parte, el verdadero error de la vida reside en no intentar algo que de verdad te importa y te interesa. Existe gente que pasa años dejando ver como muchos trenes pasan de largo. Un día, contemplan con asombro, que ya no pasan nuevas oportunidades y se culpan por ese pasado invisible.

En la vida se acumulan experiencias gratificantes y otras que no lo son tanto, por ejemplo, un desamor, la muerte de un ser querido, problemas económicos a consecuencia del desempleo, decepciones… Pero el verdadero error en la forma de vivir es la pasividad, es decir, ver la vida como un mero espectador, como el lector de un libro. En realidad, tú eres el escritor que compone cada día el guión de esa obra inacabada de tu propia vida. Vive cada día con más sabiduría para que tus éxitos aumenten y tus fracasos, sean algo de lo que te sientas orgulloso.