No pierdas la fe en las buenas personas
La sociedad individualista a veces, nos hace alejarnos de los demás. Lo que es peor, a veces, nos invita a encerrarnos en nosotros mismos ante la sensación de que aquellos que nos rodean no son lo suficientemente interesantes. Tal vez sea una forma de autodefensa porque la realidad es que apostar por los demás tiene un riesgo. Está claro que iniciar una relación con otra persona (del tipo que sea) implica trabajo, constancia, dar y recibir, y capacidad de sacrificio. En la vida, cuando te riges por el puro apetecer, seguramente, no lograrás nada constructivo a largo plazo. Habrá días que un amigo te dirá de quedar por ejemplo, y a lo mejor no te apetece demasiado, sin embargo, si sabes que te necesita deberás estar allí.

Por otra parte, la realidad es que el ser humano también puede perder su fe en las buenas personas. Por ejemplo, hay quien ante una mala experiencia se cierra por completo a los demás. En ese caso, cometemos el error de valorar a la sociedad en base a una persona particular y concreta.

Que tal vez, si nos pusiésemos a analizar más detenidamente, actuó así por ignorancia, cobardía, y a lo mejor, también esté pagando las consecuencias del daño que te hizo. En cualquier caso, tú debes olvidarte de eso.

Debes caminar por la vida sabiendo que existen muchas más personas buenas que malas. Y también, sabiendo que hay mucha gente que estaría encantada de conocerte si abrieses un poquito tu corazón y dejases que los demás se acerquen a ti. Lo cierto es que hay ocasiones en las que nuestra actitud no facilita demasiado el contacto interpersonal del tú a tú. Mantén tu contacto con los amigos de siempre pero no pierdas la ocasión de crear nuevos lazos con las personas que se van cruzando en tu camino.