No renuncies a ser tú mismo
La autenticidad es esa compañera de viaje que nunca debes dejar de lado. El ser humano puede renunciar a muchas cosas, por ejemplo, bienes materiales, prestigio social, comodidades, fama… Sin embargo, existen elementos a los que nadie debería decir adiós: es decir, no renuncies a ser tú mismo en ningún momento, ni tampoco, delante de nadie. Aunque muchas veces, hay personas que miden el valor de las relaciones sociales desde un plano comparativo, la realidad es que nadie es más que nadie. Por tanto, cultiva tu libertad, esa que te permite ser quien eres. Para poder dar este paso, previamente, tienes que haberte aceptado. Es decir, sentirte satisfecho por tu evolución, por tus valores, por tus virtudes y también, por esos defectos que te permiten superarte a ti mismo más allá de las dificultades.

No existe nada que justifique el hecho de que tengas que renunciar a ser tú mismo. Por ejemplo, nunca debes de dar este paso por el simple hecho de agradar a la pareja. Si alguien te quiere, te respeta y te valora tal y como eres. Del mismo modo, los padres, en el proceso educativo, tienen que potenciar al máximo la personalidad del niño para que pueda crecer con seguridad en sí mismo.

En el plano laboral, también tienes que hablar de igual a igual, incluso, con tu propio jefe. Es decir, no dejes que el miedo a la autoridad limite tu calidad de vida. En la medida en que te muestras tal y como eres no sólo ganas tú, sino que también, ganan mucho más todos aquellos que te rodean. No renuncies nunca a tu dignidad, a tus valores y a tu intimidad como persona. Ya que si tú lo haces, entonces, los demás no te darán el valor que de verdad mereces. ¿Algunas vez has renunciado a ser tú mismo? En ese caso, pregúntate por los motivos.