No siempre se debe decir la verdad
La verdad es un término positivo que está conectado con la honestidad, la sinceridad, la autenticidad… Es decir, se trata de una cualidad que también es inherente a una relación de amistad profunda y verdadera. También es propia de un nexo de amor. Sin embargo… ¿Tiene límites la sinceridad? ¿Debes ser un libro abierto con todos aquellos que te rodean? La respuesta es evidente: debes proteger tu intimidad y ello implica compartir tus vivencias, tus valores, creencias y todo aquello que para ti es importante con quien tú quieras.

En la vida, cada persona tiene su carácter y la realidad es que también existe gente indiscreta y curiosa que pregunta lo que no debe. Como se dice coloquialmente, se meten donde no se les ha llamado. Por tanto, en este caso, es esencial saber diferenciar cuándo debes abrir tu corazón y cuándo debes mantenerlo oculto ante los demás. De lo contrario, pueden hacerte mucho daño. Imagina cómo te sentirías en caso de contar un secreto a alguien que luego lo va a aireando sin ningún tipo de pudor.

Esta actitud no tiene nada que con la mentira sino con la ocultación de información. En los demás ámbitos de tu vida, debes ser sincero porque además, dicha cualidad también se nota mucho. De hecho, la hipocresía es un modo de ser nocivo y destructivo para aquel que no tiene la valentía de mostrarse tal y como es.

Debes evitar la mentira con aquellas personas a las que quieres de verdad y en aquellos temas que realmente, tienen trascendencia y valor. Lo peor es que hay personas que se acostumbran a mentir y terminan convirtiendo en verdades sus propias mentiras. ¿Qué opinas sobre esta cuestión? ¿Crees en el valor absoluto de la verdad o piensas que más bien tiene un carácter relativo?