No todo es blanco o negro
En la vida, a veces, estamos acostumbrados a posicionarnos, es decir, parece que cuando das tu opinión tienes que ir a favor o en contra de alguien. O que optar por determinada opción implica tenerlo todo muy claro sin un mínimo margen de duda. Sin embargo, la vida y la experiencia te mostrará que no todo es blanco o negro, más bien al contrario. Cada parcela de realidadad está pintada de matices muy diferentes que pasan por el color blanco, el rojo, el azul…

Cuanto más abierta tengas tu mente en tu día a día y menos tendencia tengas a juzgar a los demás, más libre serás desde un punto de vista emocional. Vivir con el esquema de blanco o negro te lleva a sufrir y a pasarlo mal porque el nivel de frustración es mucho mayor cuando se vive con normas e ideas rígidas e inflexibles. Todo tiene muchos matices. Por ejemplo, que una historia de amor haya salido mal no implica que no haya habido cosas positivas en una relación, y también, se debe evitar el rol de víctima de creer que el otro tiene la culpa de todo.

Por otra parte, tener la mente abierta también implica la oportunidad de cambiar de opinión. Es decir, tal vez en algún momento de tu vida optaste por un camino pero ahora quieres corregirlo. En ese caso, es esencial tener la sabiduría de dar marcha atrás con la conciencia tranquila.

Las personas que son excesivamente dramáticas se mueven constantemente en el plano del negro y el blanco. Creen que las cosas no pueden ser de otra manera a como ellas las ven, sin embargo, existen tantos puntos de vista como maneras de ver la vida. Por ello, es mejor relativizar y ser un poco más flexible para adaptarte a los cambios.