Nuevas formas de soledad
La soledad es un sentimiento muy profundo que en ocasiones se disfraza y no se muestra fácilmente. La soledad también adquiere formas distintas en función del contexto histórico. El siglo XXI está marcado por la era tecnológica. Una era que nos ha dado grandes regalos como la posibilidad de buscar amigos a través de internet, estar en contacto con personas que viven lejos, trabajar desde casa, encontrar pareja… Sin embargo, cuando se hace un mal uso de las tecnologías, también se corre el riesgo de terminar encerrado frente a la máquina. Y esto, produce una enorme soledad.

Situaciones concretas

El sentimiento de soledad se muestra a nivel de lenguaje corporal cuando un grupo de amigos está tomando algo en un bar, sin embargo, en lugar de estar interactuando con naturalidad, la mayoría de ellos, están mirando continuamente el teléfono móvil. El deseo de estar conectados las veinticuatros horas del día produce estrés tecnológico.

Además, en muchas casas ya hay más de una televisión y las familias llevan el ocio individualista también a este terreno.

La soledad se muestra cuando una persona pasa prácticamente la totalidad de su tiempo de ocio invirtiendo atención a sus relaciones virtuales pero cuando llega el fin de semana, no tiene gente con quien quedar y salir. Las relaciones virtuales son fantásticas. El problema surge cuando se convierten en omnipresentes.

Existen personas que tienen una lista interminable de contactos en su cuenta de Facebook. Porque este tipo de contacto también resulta muy cómodo y sencillo. Está claro que la amistad real requiere de un compromiso más importante.

Nuevas formas de soledad

Hacer un buen uso de las tecnologías

Cuando hacemos un mal uso de las tecnologías, nos sentimos solos. En cambio, cuando hacemos un buen uso de ellas nos sentimos más acompañados y mejor con nosotros mismos ya que cualquier forma de comunicación conecta con la parte relacional del ser humano. La tecnología debe estar a tu servicio pero no hacerte esclavo.