Es imposible olvidar el ayer
Es verdad que a lo largo de la vida tenemos tantas vivencias que al final, nuestra mente selecciona algunas de ellas mientras que otras, quedan en un plano más inconsciente. Sin embargo, existen situaciones que nos marcan tanto por un exceso de felicidad, como también, por un exceso de tristeza, frustración y decepción.

En ese caso, la huella que queda en el corazón es tan firme que está claro que perdonar es una decisión personal, que además, conviene afrontar. Es decir, el perdón te libera de todo mal. Sin embargo… ¿Es posible perdonar y también olvidar? La realidad es que no, eso no significa que en cada momento, tengas en tu mente lo que sucedió y te recrees una y mil veces en el dolor.

No olvidar muestra únicamente la realidad de la mente humana que a través del recuerdo tiene la capacidad de revivir el ayer al igual que puede imaginar situaciones que no han sucedido nunca mediante la ensoñación o la fantasía. Olvidar es imposible, pero lo que no es imposible es aparcar a un lado los hechos para no dejar que te afecten durante más tiempo del necesario.

Es decir, para poder seguir con tu vida y confiar en las personas más allá de las heridas que hayas tenido, del cansancio que acumules sobre tus espaldas o de la pena que te dé que la amistad con algunas personas no haya salido como tú esperabas. Sócrates siempre decía: “Es mejor padecer la injusticia que cometerla”. Es decir, es mejor tener la conciencia tranquila de saber que tú estuviste a la altura que no, saber que fuiste tú quien decepcionó a la otra persona. Olvidar es imposible, pero es bueno porque nos ayuda a ser prudentes, es decir, nos ayuda a protegernos del dolor innecesario que no conduce a ninguna parte.