Olvídate del qué dirán
La gente es libre para pensar y decir lo que quiera pero lo importante es la verdad que habita en tu interior y que está en tu corazón. Pues bien, debes aprender a vivir en coherencia con esa verdad sin esperar agradar a todo el mundo, porque en ese caso, corres el peligro de no agradarte a ti mismo. Es decir, de no ser fiel a los verdaderos deseos de tu corazón ni a aquello que te hace sentir bien.

Debes olvidarte del qué dirán incluso los más cercanos a ti. Quien te quiere de verdad respetará tus decisiones y tu modo de ser, es decir, potenciará tu libertad. En cambio, quien no te quiera del modo correcto puede que te utilice o seas víctima de su chantaje emocional. La madurez implica crecer en libertad, es decir, ser más libre cada día para aprender a vivir en positivo, sin la limitación del juicio ajeno.

Es más fácil permanecer ajeno a dicha sensación de inseguridad en las grandes ciudades que en los pueblos pequeños en los que la mayoría de la gente se conoce. Sin embargo, incluso viviendo en un pueblo tienes que sentir la libertad de ser tú mismo y encontrar espacios en los que puedas potenciar tu identidad al máximo.

De hecho, también, una de las ventajas de la vida del pueblo es la familiaridad y la cercanía entre los vecinos. La solidaridad y la ayuda mutua ante un problema. Por tanto, en la vida es esencial encontrar el equilibrio entre la individualidad y la socialización ya que debes cultivar tus tiempos de calma y los planes con los demás. Cuando pienses en el qué dirán frena tu mente y piensa, simplemente, en qué es importante para ti y en qué es lo que tú deseas de verdad.