El orgullo sano en el desamor
El orgullo puede ser muy sano cuando es bien entendido en ciertas situaciones. Por ejemplo, en un momento de desamor el orgullo puede ser esa fuerza que te haga salir adelante cuando consigues decir: “Hasta aquí he llegado” y no estás dispuesto a sufrir ni un día más por una historia negativa que pesa en tu vida. El orgullo sano implica decir: tú sigue tu camino que yo sigo con el mío. Es decir, el orgullo no implica pensar en hacer daño al otro ya que eso es maldad. El orgullo sano es una forma de amor que brota de la autoestima.

La fuerza del yo

En el orgullo sano surge la fuerza del yo herido durante tanto tiempo por pensar más en el otro que en uno mismo. En el amor se puede producir una situación real: la persona se da tanto y se desgasta tanto de no recibir lo mismo que llega un día en el que, literalmente, no puede más. El corazón y la mente tienen un aguante pero cuando cruzan una frontera, se produce un agotamiento.

La fuerza del yo es empezar a vivir pensando más en uno mismo porque solo tú puedes salvarte de verdad tomando la decisión adecuada: olvidarte.

El orgullo sano en el desamor

El orgullo mal entendido

El orgullo mal entendido es aquel que lleva al despechado a seguir viviendo pendiente de qué hace el otro. Este tipo de orgullo también es el que conduce a una persona a dejarse llevar por la ira y decir cosas solo por herir al otro.

Cuando te dejas llevar por este orgullo insano sigues sin avanzar con tu vida y has retrocedido mil pasos en tu proceso hacia el olvido. El orgullo sano implica olvidarte de otra persona para descubrirte nuevamente a ti mismo como alguien lleno de amor y dignidad.