
Algunas personas viven con total dramatismo y sufrimiento la soltería y la libertad. En cierto modo, se sienten etiquetadas desde un punto de vista social y se sienten diferentes a aquellos que han logrado formar una familia. Su situación sentimental se convierte en un tema recurrente desde un punto de vista emocional, pero la sensación de angustia que produce el temor de no encontrar nunca a la media naranja, aflora todavía más en momentos puntuales como San Valentín. La fiebre romántica desata a los corazones con motivo de la celebración del Día de los Enamorados.
Sin duda, se trata de un día al que las personas dan el peso justo y adecuado para vivirlo con naturalidad. A fin de cuestas, es un día más. Sin embargo, quienes sufren por estar sin pareja, otorgan a este 14 de febrero mucho más peso en forma de tristeza e incluso, enfado.




























































