Palabras que sobran en tu diccionario emocional
Como bien muestra la filosofía del lenguaje el vocabulario se nos queda corto para hablar sobre la realidad humana, pero además, muchas veces, no es del todo exacto. Por ejemplo, utilizamos palabras para remitir a un ámbito inmaterial, lo cual, es complejo de por sí. Por ejemplo, cada persona siente y vive el amor de una forma concreta y particular. Más allá de esta cuestión existen palabras que directamente sobran en el diccionario emocional porque lejos de ayudarte, te conducen a una limitación.

¿Qué palabras son las que sobran en el diccionario emocional? Por ejemplo, la palabra siempre. Lo cierto es que no existen leyes generales y universales para hablar del comportamiento humano. Por ello, cuando decimos que alguien siempre repite una misma actitud estamos perdiendo la objetividad porque en el futuro, podría cambiar. Del mismo modo, la palabra nunca es igual de extrema que la palabra siempre. Seguro que conoces personas que viven pegadas a la idea de: “Yo nunca haría esto”. Lo cierto es que estos términos te aportan rigidez emocional y es mejor vivir con flexibilidad. Pero además, desde la teoría es fácil opinar, sin embargo, en la práctica, nuestro modo de obrar suele ser diferente.

En sintonía con el siempre o nunca existen otros términos que también son extremos y no te hacen sentir muy bien cuando los pronuncias: todo o nada. Por ejemplo, existe una frase muy poco constructiva que puede que te hayas dicho alguna vez en la vida: “Todo el esfuerzo no ha servido para nada”. En la vida, como decía Aristóteles, la virtud está en el término medio, por ello, cuando tengas que valorar una situación, busca algo que haya merecido la pena al cien por cien. No olvides que de los errores se aprende. Cuida tu diccionario emocional para hablarte a ti mismo con mayor sentido crítico.