¿Para qué sirve el sentimiento de culpa?
¿Para qué sirve la culpa? La sensación de culpa es incómoda, es como tener algo molesto dentro de uno mismo, una voz de la conciencia que te atormenta en ocasiones, con razón pero en otros muchos momentos, sin ningún tipo de motivo. La culpa nos sirve, en positivo, para darnos cuenta de que hemos actuado de una forma contraria a nuestros valores, y somos conscientes de ello.

En este tipo de situación, lo adecuado es actuar en consecuencia: si una persona es consciente de que se arrepiente de algo, entonces, puede pasar a la acción para corregir el daño y pedir disculpas a la persona herida. De esta forma, el sentimiento de culpa también se mitiga y desaparece.

Desde un punto de vista negativo, la culpa puede ser un lastre cuando se enquista en el corazón y echa raíces. En ocasiones, existen culpas irracionales porque la persona no tiene ningún motivo, de verdad, para sentirse así.

La mente humana tiene sus trampas, por ello, a veces, una persona puede sentirse culpable por una ruptura de pareja, perdiendo de vista, que un fracaso amoroso siempre es responsabilidad de las dos partes. Pero además, no se gana nada arrastrando la culpa durante años, en ese caso, perdónate a ti mismo e intenta extraer un mensaje de cara al futuro.

También es posible sentir culpa sin motivo ante la muerte de un ser querido: quedan heridas abiertas ante cosas que no se pudieron cerrar. La culpa, como tal, muestra la moral de un ser humano que es consciente de las consecuencias de sus actos. Una persona es capaz de reflexionar sobre sus actos, no es como una máquina que actúa de forma automática sin pensar en nada más que el beneficio propio. La culpa debe de ser liberada, para poder avanzar. Por tanto, busca una forma de procesarla.