¿Para qué sirve la culpa?
La culpa es un sentimiento muy desagradable pero eso no significa que sea un sentimiento inútil. Existen personas que evitan la culpa solo porque les resulta poco cómo sentirse así. En realidad, es importante escuchar la voz interior para comprender el significado de un estado emocional.

Toma de conciencia

La culpa nos ayuda a tomar conciencia de situaciones de las que, de otra forma, puede que no fuésemos conscientes. Es decir, gracias a la culpa podemos analizar el motivo que causa ese malestar interno para poder gestionarlo, resolverlo y avanzar.

Por ejemplo, después de tomar conciencia del daño cometido, una persona puede pedir perdón por ello. Este acto ayuda a liberar el sentimiento de culpa. La culpa necesita ser liberada, es decir, expresada.

Ir contra las normas

En ocasiones, las personas también se sienten culpables porque han ido en contra de su propio esquema de valores. La armonía entre teoría y práctica no siempre es sencilla cuando se trata de acciones humanas. Pero una persona puede sentirse mal consigo misma cuando ha roto su código ético. En ese caso, el sentimiento de culpa sirve para reflexionar sobre las acciones y poder evitar que un hecho concreto se repita en el futuro.

La culpa está muy vinculada con el criterio del bien y del mal. Conceptos con los que el niño crece desde que es pequeño para que aprenda a diferenciar aquello que es correcto de lo que no lo es.

¿Para qué sirve la culpa?

Cuidado con la culpa crónica

La culpa es buena cuando te ayuda a responsabilizarte de tus propias acciones. Sin embargo, se convierte en tóxica o enfermiza cuando se hace crónica. Es decir, cuando una persona se siente culpable de forma recurrente incluso cuando no existe una causa. En ese caso, es positivo hacer una terapia psicológica para avanzar.